Geoportal FIPRODEFO > Plan de Ordenamiento Forestal Metropolitano (POFMET) > Guia de plagas forestales urbanas > Enfermedades > Cancro del ciprés (Seiridium unicorne) (Cooke & Ellis) B. Sutton

Clasificación

Reino: Fungi
División: Ascomycota
Clase: Sordariomycetes
Orden: Amphisphaeriales
Familia: Pestalotiopsidaceae
Género: Seiridium
Especie: unicorne
Nombre científico: Seiridium unicorne (Cooke & Ellis) B. Sutton (1975)

Tipo de daño: Cancro
Zona del daño: en troncos y ramillas

Es un hongo oportunista, ataca árboles debilitados bajo condiciones de estrés hídrico o falta de nutrientes en zonas urbanas.

Son hongos que se hospedan en la corteza de los árboles y forman pústulas de color negro y cancros que obstruyen los canales vasculares. Los conidios que contienen las esporas, poseen 5 septos característicos y 6 células observadas en un microscopio.

Las esporas son transportadas por la lluvia o el viento, principalmente en condiciones de clima húmedo y entran a nuevos hospederos a través de los estomas, lenticelas o heridas en los tejidos corticales del árbol. En laboratorio su ciclo biológico dura aproximadamente 73 días. Algunas cepas agresivas pueden matar arboles jóvenes en menos de un año, y en árboles maduros y grandes les toma varios años para llegar a matarlos.

Cipres italiano (Cupressus sempervirens) y Cedro Blanco (Cupressus lusitánica)

 

Las ramillas principalmente de la punta se empiezan a poner de un color amarillento y finalmente de un color marrón. En la parte basal del tronco se pueden observar gotas claras de resina o parches secos de resina blaco-grisacea, así como en las ramillas infectadas, mientras en la parte media en ocasiones se forman fisuras o lesiones, que son los cancros típicos.

Se presentan lesiones en la corteza con exudación de resina, como grietas, y muerte regresiva de las ramas distales, que causa finalmente la muerte del árbol si no es intervenido a tiempo.

Es una de las principales enfermedades que afectan a los cipreses y otros miembros de la familia Cupressaceae alrededor del mundo.

En zonas con árboles altamente infectados se recomienda la remoción de los mismos. En árboles dónde presenten los primeros signos de la enfermedad, se recomienda podar las ramillas afectadas y quemar el material, luego se recomienda la aplicación de algún fungicida sistémico, en el suelo para que sea absorbido por las raíces. Una buena hidratación y nutrición de los árboles es esencial para prevenir el contagio de esta enfermedad, principalmente en épocas de sequía.