Geoportal FIPRODEFO > Plan de Ordenamiento Forestal Metropolitano (POFMET) > Guia de plagas forestales urbanas > Plagas > Araña roja (Tetranychus urticae)

Clasificación

Reino: Animalia
Fillum: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Trombidiformes
Suborden: Prostigmata
Familia: Tetranychidae
Género: Tetranychus
Especie: urticae
Nombre científico: Tetranychus urticae (C.L Koch, 1836)

Tipo de daño: Succionador de Savia
Zona del daño: Follaje

Tetranychus urticae es un ácaro fitófago con alto potencial reproductivo, ciclo de vida corto, tasa de desarrollo rápido y capacidad para dispersarse rápidamente. Además, se reproduce mediante partenogénesis de tipo arrenotoca en la que los machos se desarrollan a partir de huevos no fertilizados (haploides), mientras que las hembras se desarrollan a partir de huevos fecundados (diploides). Esta especie presenta una proporción de sexos entre 2:1 y 9:1 a favor de las hembras

Su tamaño oscila entre 0,4 y 0,6 mm, en el caso de la hembra adulta, que tiene un aspecto globoso. El macho es más pequeño y aperado. Este ácaro puede presentar diferentes características morfológicas, sobre todo su color puede variar en respuesta a su régimen alimenticio, factores ambientales, planta huésped y estado de desarrollo.

Cada hembra adulta puede poner unos 100-120 huevos, con una tasa de 3-5 huevos por día. Sin embargo, estas cifras pueden variar según la cantidad y la calidad del alimento, o las condiciones ambientales

Tiene un ciclo de vida corto que consta de cinco fases de desarrollo (huevo, larva, protoninfa, deutoninfa y adulto). Entre cada fase hay una fase inactiva o período quiescente, en la que adoptan una posición característica, recibiendo el nombre de crisalis (protocrisalis, deutocrisalis y teliocrisalis). La quiescencia está delimitada por el desprendimiento de las exuvias (muda).

Es una plaga cosmopolita y muy polífaga que ataca a numerosos cultivos de importancia económica, como los cultivos hortícolas, extensivos (algodón, maíz, etc.), cítricos, vid, frutales y ornamentales.

 

Presencia de manchas cloróticas o amarillentas en el follaje.

El daño causado por este fitófago se debe a su actividad alimenticia. Para alimentarse T. urticae inserta sus estiletes en el tejido de la hoja, succionando el contenido de las células epidérmicas y parenquimáticas. El vaciado causa el colapso y muerte de las células que originan manchas cloróticas en las hojas, disminuyendo la tasa de transpiración y la actividad fotosintética de la planta.

Si la infestación coincide con altas temperaturas y/o estrés hídrico, puede causar defoliaciones graves y el número de flores producidas puede reducirse considerablemente. Cuando el ataque se produce sobre los frutos, ocasionan manchas herrumbrosas y difusas, que se inician en la zona estilar o peduncular.

Principalmente los ácaros depredadores de la familia Phytoseiidae.

La reducción de las poblaciones de T. urticae requiere de la utilización de diversos métodos o técnicas de control. Entre ellos el control químico, biológico y cultural.

Algunos ejemplos de técnicas culturales son: fertilización y manejo de riego, uso de variedades resistentes, la poda, cobertura del suelo, etc.

Entre las medidas de control biológico se encuentran las liberaciones aumentativas de los ácaros fitoséidos que se caracterizan por experimentar importantes crecimientos poblacionales cuando se encuentran en condiciones ambientales favorables, pudiendo ser superior al de los ácaros tetraníquidos, lo que se considera una característica muy importante de su capacidad como agentes de control biológico.

En cuanto el control químico, se debe recurrir al uso de acaricidas o inhibidores de crecimiento de los ácaros solo cuando el daño causado por T. urticae es muy avanzado.