Geoportal FIPRODEFO > Plan de Ordenamiento Forestal Metropolitano (POFMET) > Guia de plagas forestales urbanas > Plagas > Mosca de la fruta (Anastrepha spp.)

Clasificación

Reino: Animalia
Fillum: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Diptera
Suborden: Cyclorrapha
Familia: Tephritidae
Tribu: Toxotrypanini
Género: Anastrepha (Schiner, 1868)
Especie: spp.
Nombre científico: Anastrepha spp.

Tipo de daño: Barrenador de frutos
Zona del daño: Fruto

La mosca de la fruta del género Anastrepha representan la principal plaga de los frutales, su alta incidencia en los frutos afecta de manera significativa la producción tanto en cantidad como en calidad.

El problema de moscas de la fruta radica en que se les puede encontrar en casi todos los periodos del año, debido a que puede infestar a gran variedad de frutales silvestres y cultivados; los cuales sirven como hospederos alternantes.

Los huevos de Anastrepha spp. Son alargados y de color blanquecino, mientras que las larvas son apodas, de color blanco y con el extremo anterior terminado en punta. Su desplazamiento es por medio de contracciones del cuerpo.

El adulto es de tamaño medio, con bandas de color café-naranja-amarillo en las alas. Cuando emerge el adulto presenta una superficie corporal blanda y húmeda, las alas enrolladas, por lo que debe buscar refugio en malezas o en el mismo árbol hospedero hasta que la humedad corporal desaparezca por evaporación, se endurezca la quitina y pueda volar.

Tiene metamorfosis completa por lo que pasan por los estados de: huevo, larva, pupa y adulto; la mayor parte de su ciclo de vida la pasan en estado inmaduro, que es precisamente cuando dañan a los frutos. La duración de cada etapa es de 1 a 4 días para huevecillo, de 10 a 25 para larva y de 15 a 25 para la pupa.

El ciclo es de la siguiente manera: una hembra recién fecundada inserta su ovipositor en un fruto y deposita una serie de huevecillos, después de unos días emergen las larvas que se alimentaran de la pulpa del fruto hasta completar sus tres estadíos, posteriormente cae el fruto y salen las larvas para pupar en el suelo. Después de algún tiempo los adultos emergen e iniciaran un nuevo ciclo.

Los principales frutales afectados por moscas de la fruta son: Guayaba, naranja, mandarina, lima, chicozapote, ciruelo, papaya, zapote, y otros frutales silvestres.

El daño se observa como pequeños piquetes y, una vez que la larva se alimenta de la pulpa, el tejido alrededor de donde comió adquiere una consistencia corchosa al presionar el fruto. El fruto afectado acelera su proceso de maduración y cae al suelo.  En infestaciones tempranas es difícil de observar las perforaciones en el fruto.

El daño lo causan las larvas principalmente al alimentarse de la pulpa de la fruta, la maduración de la larva generalmente coincide con la maduración del fruto y la caída del mismo.

El daño directo lo causa el adulto al ovipositar; las larvas se alimentan de la pulpa, provocan la caída, y la contaminación del fruto por patógenos.

Existen muchas especies de parasitoides, de los cuales destacan las familias Eulophidae, Braconidae y Pteromalidae.

Control Cultural

En cuanto la mosca es detectada las medidas que se recomiendan son cortar toda la fruta de temporada regular, así como de temporada irregular, también eliminar toda la fruta caída para evitar que los adultos emerjan. Preferentemente incinerar la fruta y cubrirla de tierra. Otra medida es rastrear el suelo para sacar a la superficie las pupas que pudieran ya haber.

Control químico

Es un componente importante dentro del manejo integrado de plagas y está basado en el comportamiento alimenticio de la mosca de la fruta: se utiliza una mezcla de insecticida y atrayente alimenticio para elaborar un cebo atractivo que incremente la efectividad del control, en comparación con las aplicaciones convencionales de insecticidas. La mosca de la fruta es susceptible a la mayoría de los insecticidas, sin embargo, los productos autorizados para su control son el malathión y el spinosad GF 120 (CICOPLAFEST, 2004).

Control Biológico

Este método de control responde a la incorporación de principios ecológicos en el manejo de plagas agrícolas para obtener productos libres de residuos tóxicos, y reducir el impacto negativo al medio ambiente y organismos presentes. La avispita Diachasmimorpha longicaudata, es uno de los parasitoides exóticos que se ha liberado y ha llegado a establecerse en Latinoamérica, sin embargo, no existen evidencias de que está controlando significativamente a las moscas de la fruta.