Geoportal FIPRODEFO > Plan de Ordenamiento Forestal Metropolitano (POFMET) > Guia de plagas forestales urbanas > Enfermedades > Cancro resinoso (Fusarium circinatum)

Clasificación

Reino: Fungi
División: Ascomycota
Clase: Sordariomycetes
Orden: Hypocreales
Familia: Nectriaceae
Género: Fusarium
Especie: circinatum
Nombre Científico: Fusarium circinatum Nirenberg & O´Donnell (1998).

Tipo de daño: Cancro
Zona del daño: Raíces, tallo, ramas.

De amplia distribución en estado de Jalisco.

Pinus cembroides, Pinus douglasiana, P. lumholtzii, P. hartwegii, P. leiophylla, P. maximinoi, P. devoniana, P. montezumae, P. oocarpa, P. pseudostrobus, P. teocote; Quercus spp.

En uno de los hongos más infecciosos de las coníferas. La especie más susceptible en el estado es Pinus leiophylla. La enfermedad aparece generalmente debido al debilitamiento que provoca el ataque de insectos descortezadores del género Ips.

Es un hongo oportunista compuesto de una agrupación de células en filamentos, y es capaz de infectar árboles de diferentes edades por diferentes vías como heridas, insectos, viento y agua.

 

 

Su ciclo de vida se completa en algunas semanas y se transporta principalmente mediante el aire y por insectos vectores.

Los individuos infectados presentan exudación de resina en troncos, ramas y puntas. La resinación de los brotes es característico y tienen las puntas del follaje de color rojizo. La infección causa la muerte de las puntas de las ramas e incluso en árboles muy estresados termina en la muerte total del individuo. También puede afectar las estructuras reproductivas causando una muerte prematura de los conos y deterioro de la semilla.

Es un hongo de gran importancia en sitios donde los árboles están bajo estrés.

Las especies de hongos del género Trichoderma son antagonistas de Fusarium ya que producen metabolitos antifúngicos y enzimas hidrolíticas que pueden causar la desintegración del citoplasma y destrucción celular del otro hongo. Unas de las principales cepas antagonistas son: Trichoderma harzianum.

Un manejo integrado del patógeno es esencial; desde medidas adecuadas de cuarentena, manejo silvicultural y de producción de planta, y selección de individuos resistentes a la enfermedad. El control químico puede realizarse con fungicidas sistémicos, sin embargo, en ciudades es más recomendable el uso de agentes de control biológico. Se han utilizado cepas comerciales de Trichoderma harzianum con un control de hasta el 60% de los individuos infectados con Fusarium circinatum sin embargo aún se buscan cepas de antagonistas que tengan un mayor porcentaje de éxito.